Meet Our Instructors

Maestro Alan Daniel Rodriguez Rodriguez

Alan, from Guadalupe, Zacatecas, has been dancing for 22 years and has performed in many styles and regions. His favorite states to represent are Nuevo León, Chihuahua, and Zacatecas, of course, and his go-to songs include Pájaros Azules from Zacatecas and El Jaquetón from Veracruz. He jokes that his dream costume would be Superman’s, but he truly values the traditional Kurpites of Michoacán and Chihuahua. Before class he snacks on dried mango, and afterward he goes for apples with tajin or a coco flavored paleta or gummies. Alan’s hidden talents include cooking and building puzzles or Legos, and he says he would love to learn three things: to speak two more languages (English, Italian or German), learn to fly airplanes, and learn to dance tango. The first dances he learned were El Tamatan from Tamaulipas and El Palomín from Guerrero, and the most challenging have been the polkas from Chihuahua and the Danza de Palma de Santa Rosa. Alan says he dances folklórico to share Mexican culture, to inspire pride, and to build understanding of traditions. For him, BFC is more than just an organization; it is family, and teaching here allows him to strengthen community and give every student a sense of belonging. His favorite local spots are Restaurant Tzuco and any place that serves mariscos.

Alan, de Guadalupe, Zacatecas, lleva 22 años bailando y se ha presentado en muchos estilos y regiones. Sus estados favoritos para representar son Nuevo León, Chihuahua y Zacatecas, por supuesto, y sus canciones preferidas incluyen Pájaros Azules de Zacatecas y El Jaquetón de Veracruz. Bromea que su traje de ensueño sería el de Superman, pero en realidad valora profundamente los tradicionales Kurpites de Michoacán y Chihuahua. Antes de clase suele comer mango deshidratado y después manzana con tajín o paleta de hielo de sabor coco o gomitas. Sus talentos ocultos incluyen cocinar y armar rompecabezas o legos, y dice que le encantaría aprender tres cosas: hablar dos idiomas más (Inglés, Italiano o Aleman), aprender pilotear aeronaves y aprender a bailar tango. Las primeras danzas que aprendió fueron El Tamatan de Tamaulipas y El Palomín de Guerrero, y las más desafiantes han sido las polkas de Chihuahua y la Danza de Palma de Santa Rosa. Alan dice que baila folklórico para dar a conocer la cultura mexicana, inspirar orgullo y fomentar el entendimiento de las tradiciones. Para él, BFC es más que una organización; es una familia, y enseñar aquí le permite fortalecer la comunidad y dar a cada estudiante un sentido de pertenencia. Sus lugares favoritos son el restaurante Tzuco y cualquier lugar que sirva mariscos.

Maestra Regina Camacho

Regina, with roots from Ciudad Hidalgo, Michoacán, has been dancing folklórico for 10 years. Although she didn’t start as a child, she developed a strong passion for dance as an adult. Her favorite region to teach is Sinaloa, and her favorite region to dance is Hidalgo. Regina’s go-to folklórico song is La Malagueña, and she dreams of owning a Chihuahua vestuario designed by Bryan Maldonado.

Her morning classes are fueled by coffee, and she has recently taken up embroidery as a hidden talent she’s getting quite good at. She would love to learn to play the drums and guitar one day. The first folklórico dance she learned was La Bruja, and one of her biggest challenges was La Furia del Bravo from a Chihuahua masterclass. Regina says she dances to stay connected to her roots. She teaches at BFC because she loves instilling the same passion for folklórico in her students, and she values seeing them grow with pride in their heritage. Her favorite local spot is Eris Brewery.

Regina, de Ciudad Hidalgo, Michoacán, lleva 10 años bailando folklórico. Aunque no comenzó desde niña, desarrolló una gran pasión por la danza en su vida adulta. Su región favorita para enseñar es Sinaloa y su región favorita para bailar es Hidalgo. La canción de folklórico que más le gusta es La Malagueña, y sueña con tener un vestuario de Chihuahua diseñado por Bryan Maldonado. Sus clases matutinas las acompaña con café, y recientemente ha practicado el bordado, un talento oculto en el que se ha vuelto bastante buena. A ella le encantaría aprender a tocar la batería y la guitarra algún día. La primera danza que aprendió fue La Bruja, y uno de sus mayores retos fue La Furia del Bravo de una clase masterclass de Chihuahua. Regina dice que baila para mantenerse conectada con sus raíces. Enseña en BFC porque le encanta inculcar la misma pasión por el folklórico en sus estudiantes y valora verlos crecer con orgullo en su herencia. Su lugar favorito es Eris Brewery.

Maestro Christian Villegas

Christian, from Rayón, Sonora, has been dancing folklórico for 9 years and especially enjoys the Mestizo dances of Nayarit. His favorite folklórico song is El Ángel from Jalisco, and he dreams of performing as a Viejito someday because it looks fun. His go-to snack before class is a granola bar, and his hidden talent is being a Guitar Hero expert. One skill he’d love to learn is how to be a pilot. One of his funniest backstage memories is when his best friend fell off the stage during a performance because he wasn’t wearing his contacts. The first folklórico dance Christian learned was La Negra from Jalisco, and the most challenging for him has been Ojalá que Llueva Café from the Huasteca Veracruzana. Christian says he dances folklórico because it brings the community together as one. He loves teaching at BFC because it allows him to pass down everything he has learned and help students feel like part of a family. His favorite local restaurant is Traspasada.

Christian, de Rayón, Sonora, lleva 9 años bailando folklórico y disfruta especialmente las danzas mestizas de Nayarit. Su canción favorita de folklórico es El Ángel de Jalisco, y sueña con interpretar algún día a un Viejito porque le parece divertido. Su bocadillo preferido antes de clase es una barra de granola, y su talento oculto es ser un experto en Guitar Hero. Una habilidad que le gustaría aprender es ser piloto. Uno de sus recuerdos más divertidos detrás del escenario fue cuando su mejor amigo se cayó del escenario durante una presentación porque no llevaba sus lentes de contacto. La primera danza folklórica que aprendió fue La Negra de Jalisco, y la más desafiante para él ha sido Ojalá que Llueva Café de la Huasteca Veracruzana. Christian dice que baila folklórico porque une a la comunidad como una sola. Le encanta enseñar en BFC porque le permite transmitir todo lo que ha aprendido y ayudar a los estudiantes a sentirse parte de una familia. Su restaurante favorito es Traspasada.

Maestra Vanessa Rivera

Vanessa’s family is from Michoacán and Colima, Mexico. She has 21 years of dance experience across multiple styles including ballet, tap, jazz, Latin, hip hop, and more recently, folklórico. Her favorite regions to dance are Sinaloa, Chihuahua, and Veracruz, and her go-to song is Vuela Paloma. Her dream vestuario is from Sinaloa, which she admires for its vibrant style. Before class, she often snacks on fruit snacks. Vanessa’s hidden strengths are in musical mapping and choreographic phrasing, and she enjoys creating cool ways to fill a stage with intricate formations. One of her funniest backstage moments was getting lost on her way to the stage and then having to jump on mid-performance at a random point in the song. The first folklórico region she danced was Nuevo León, and her most challenging has been Chihuahua. Vanessa dances folklórico because it is a way to honor her culture, tell stories through movement, and share joy and pride with her community.

It connects her to her roots while giving her the freedom to express who she is. She loves teaching folklórico because it allows her to share the richness of tradition while inspiring students to take pride in their culture. For her, it’s about more than just steps; it’s about confidence, discipline, and identity. She chooses to teach at BFC because their mission aligns with her heart: preserving and celebrating heritage through education and performance. At BFC, she feels part of a family that honors the past while building a strong cultural future. Her favorite local spot is La Catedral Cafe & Restaurant.

La familia de Vanessa es de Michoacán y Colima, México. Tiene 21 años de experiencia en danza en múltiples estilos como ballet, tap, jazz, latín, hip hop y, más recientemente, folklórico. Sus regiones favoritas para bailar son Sinaloa, Chihuahua y Veracruz, y su canción preferida es Vuela Paloma. Su vestuario de ensueño es de Sinaloa, el cual admira por su estilo vibrante.  Antes de clase suele comer fruit snacks. Las fortalezas ocultas de Vanessa son el mapeo musical y la fraseología coreográfica, y disfruta crear formas ingeniosas de llenar un escenario con formaciones intrincadas. Uno de sus recuerdos más divertidos fue perderse en camino al escenario y tener que saltar a mitad de la presentación en un momento aleatorio de la canción. La primera región de folklórico que bailó fue Nuevo León, y la más desafiante ha sido Chihuahua. Vanessa baila folklórico porque es una manera de honrar su cultura, contar historias a través del movimiento y compartir alegría y orgullo con su comunidad. La conecta con sus raíces y, al mismo tiempo, le da la libertad de expresar quién es. Le encanta enseñar folklórico porque le permite compartir la riqueza de nuestras tradiciones mientras inspira a los estudiantes a sentirse orgullosos de su cultura. Para ella, es más que pasos de baile; se trata de confianza, disciplina e identidad. Elige enseñar en BFC porque su misión se alinea con su corazón: preservar y celebrar nuestro patrimonio a través de la educación y la presentación. En BFC se siente parte de una familia que honra el pasado mientras construye un fuerte futuro cultural. Su lugar favorito es La Catedral Cafe & Restaurant.

Teacher Assistants or Substitutes

Maestra Laila Martínez

Laila is from Chicago with family roots in Cuernavaca, Morelos, and Guerrero. She has been dancing folklórico for 6 years and has performed all over the city with BFC. Her favorite regions to dance are Sinaloa and Sonora, and her go-to song is El Coyote, though she also loves El Huizache. She enjoys the elegance of Veracruz Jarocho, and while she snacks on fruit before class, she admits she usually reaches for candy or gum afterward. Outside of dance, Laila is into woodworking and loves making things like spoons and jewelry boxes. She is also a photographer, though she doesn’t consider that much of a hidden talent. One skill she’d like to master is doing a cartwheel. One of her funniest backstage memories was forgetting to take off the dress she wore to the venue and putting her vestuario on top of it, only realizing after the performance when she was looking for the missing dress.

The first folklórico dance she learned was La Bruja, and her most challenging dances have been from Tamaulipas and Tabasco. Laila says folklórico keeps her intrigued because of its diversity and the constant opportunity to learn something new. She also loves sharing her Mexican culture through dance, keeping heritage alive in fun and meaningful ways. Teaching at BFC is special for her because she gets to grow alongside other students while helping them build confidence. Being part of such a passionate and supportive dance family makes it all the more meaningful. Her favorite local spot is El Mezquite.

Laila es de Chicago con raíces familiares en Cuernavaca, Morelos y Guerrero. Lleva 6 años bailando folklórico y se ha presentado en toda la ciudad con BFC. Sus regiones favoritas para bailar son Sinaloa y Sonora, y su canción preferida es El Coyote, aunque también le encanta El Huizache. Disfruta la elegancia del Veracruz Jarocho, y aunque suele comer fruta antes de clase, después casi siempre opta por un dulce o un chicle. Fuera de la danza, a Laila le gusta la carpintería y disfruta hacer objetos como cucharas y cajas de joyería. También es fotógrafa, aunque no considera que eso esté muy oculto. Una habilidad que le gustaría dominar es hacer una marometa. Uno de sus recuerdos más divertidos detrás del escenario fue cuando olvidó quitarse el vestido que traía puesto y se puso el vestuario encima, dándose cuenta solo después de la presentación cuando buscaba su vestido para cambiarse. La primera danza folklórica que aprendió fue La Bruja, y las más desafiantes han sido las de Tamaulipas y Tabasco. Laila dice que el folklórico la mantiene intrigada por su diversidad y las constantes oportunidades de aprender algo nuevo. También le encanta compartir su cultura mexicana a través de la danza, manteniendo viva la herencia de una manera divertida y significativa. Enseñar en BFC es especial porque le permite crecer junto con sus estudiantes mientras los ayuda a ganar confianza. Ser parte de una familia de danza tan apasionada y solidaria lo hace aún más significativo. Su lugar favorito es El Mezquite.

Maestra Yaretzi Perez

Yaretzi, with roots in Oaxaca and Guanajuato, has been dancing folklórico since she was six years old and has performed in many shows across Chicago. Her favorite region is Sinaloa, and her favorite folklórico song is El Carretero. She dreams of dancing in a Chihuahua vestuario and loves snacking on oranges before or after class. A hidden talent that surprises many is her ability to play both orchestral and electric bass, and she hopes one day to learn how to do a backflip. One of her funniest backstage memories is eating Dippin’ Dots with her classmates before performing at Winter Wonderfest. The first dance she learned was Guadalajara from Jalisco, and she recalls Tabasco as one of the most challenging regions to master. Yaretzi says she dances because every time, she falls more in love with music and her culture. She teaches at BFC because her love for folklórico continues to grow, and she wants to share that passion with her students. Her favorite local restaurant is Taqueria Hernandez.

Yaretzi, con raíces en Oaxaca y Guanajuato, ha bailado folklórico desde los seis años y ha participado en muchas presentaciones en Chicago. Su región favorita es Sinaloa, y su canción preferida de folklórico es El Carretero. Sueña con bailar en un vestuario de Chihuahua y le encanta comer naranjas antes o después de clase. Un talento oculto que sorprende a muchos es su habilidad para tocar tanto el bajo orquestal como el eléctrico, y espera algún día aprender a hacer una mortal hacia atrás. Uno de sus recuerdos más divertidos detrás del escenario es cuando comía Dippin’ Dots con sus compañeros antes de presentarse en Winter Wonderfest. La primera danza que aprendió fue Guadalajara de Jalisco, y recuerda a Tabasco como una de las regiones más desafiantes. Yaretzi dice que baila porque cada vez se enamora más de la música y de su cultura. Enseña en BFC porque su amor por el folklórico sigue creciendo y quiere compartir esa pasión con sus estudiantes. Su restaurante local favorito es Taqueria Hernandez.

Maestra Sophia Rivera

Sophia is from Chicago, with family roots in Monterrey, Nuevo León, and Guadalajara, Jalisco. She has been dancing since the age of 3 across different styles of dance and began her folklórico journey in 2019. Her favorite regions to dance are Nuevo León, Sonora, and anything norteño, and her go-to folklórico song is Los Jacalitos. She says that her dream vestuario is Sinaloa Mestizo. Before class, Sophia’s favorite snack is peach rings, and afterward she goes for popcorn. Outside of dance, she enjoys embroidery and building Legos, and one of her goals is to learn how to play the accordion or guitar. One of her funniest memories is running to see Tito Double P after dancing for hours at Sueños. The first folklórico dance she learned was El Tilingo Lingo with Maestra Miriam, and the most challenging for her has been Tamaulipas Norte, especially during a workshop the adult team took.

Sophia dances folklórico because it connects her to her family’s roots and allows her to tell stories through movement. What makes it even more meaningful is seeing the joy and pride on her parents’ and grandparents’ faces, reminding her that they are keeping something valuable alive. She loves teaching at BFC because it is a family of people who share the same passion, and she enjoys instilling her love of dance in others. Her favorite local restaurant is El Taconazo La Fiesta.

Sophia es de Chicago, con raíces familiares en Monterrey, Nuevo León, y Guadalajara, Jalisco. Ha bailado desde los 3 años en diferentes estilos de danza y comenzó su camino en el folklórico en 2019. Sus regiones favoritas para bailar son Nuevo León, Sonora y todo lo norteño, y su canción preferida de folklórico es Los Jacalitos. Ella dice que su vestuario soñado es el Sinaloa Mestizo. Antes de clase, su bocadillo favorito son los peach rings, y después prefiere palomitas. Fuera de la danza, le gusta el bordado y armar legos, y uno de sus objetivos es aprender a tocar el acordeón o la guitarra. Uno de sus recuerdos más divertidos es haber corrido a ver a Tito Double P después de bailar por horas en Sueños. La primera danza folklórica que aprendió fue El Tilingo Lingo con la Maestra Miriam, y la más desafiante para ella ha sido Tamaulipas Norte, especialmente durante un taller que tomó el equipo de adultos. Sophia baila folklórico porque la conecta con las raíces de su familia y le permite contar historias a través del movimiento. Lo que lo hace aún más significativo es ver la alegría y el orgullo en los rostros de sus padres y abuelos, recordándole que están manteniendo viva una tradición valiosa. Le encanta enseñar en BFC porque es una familia de personas que comparten la misma pasión, y disfruta inculcar en otros el amor que tiene por la danza. Su restaurante favorito es El Taconazo La Fiesta.

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